150 ANIVERSARIO DE LA FUNDACION DE CARRILLO PUERTO, NAYARIT (1848-1998).


RESEÑA HISTORICA DE LA FUNDACION Y LAS LUCHAS AGRARIAS DE "CARRILLO PUERTO", MUNICIPIO DE COMPOSTELA DEL ESTADO
DE NAYARIT.

POR: RAFAEL SALAZAR TORRES


En las proximidades de la ciudad de Ameca, Estado de Jalisco, en la hacienda "La Esperanza" residían varios miembros de apellidos:
Salazar, Aguirre, Corona, Ruíz y Brigil, de entre los mas conocidos.

En esa época, los dueños de las haciendas y terrenos, eran los amos que manejaban a su antojo la vida de los peones y sus familias,
todos sacrificados con largas jornandas de trabajo. Si por algún motivo un peón desertaba buscando un mejor trato, éste no encontraba
trabajo sin la debida carta de liberación del administrador del lugar de su procedencia. Para lograr todo esto, los patrones contaban con
un cuerpo de hombres armados llamados "Los Guardias Blancas" que tenían como misión fundamental, el custodio de la hacienda y sus
pertenencias. Además contaban con personas incondicionales que mantenían al patrón al tanto de lo que pudiera decirse en su contra
entre los peones. Muy seguido encerraban a alguna muchachita en la troje, hija de algún peón, para luego decir "ya está la gata
encerrada, la dicha pa` quién será", de inmediato aparecía el patrón con la llave de la troje en la mano. Además el sistema les tenía
impuesto, no consentir que nadie tuviera ni un burro que no perteneciera a la hacienda. Sin duda nuestros antepasados eran adictos a la
cría de ganado, usando los terrenos de la propia hacienda como pasteaderos.

Los hacendados, viendo que los hatos ajenos crecían, lo cual iba en detrimento de su propia ganadería, optaron porque el que tuviera
ganado, lo mantuviera fuera del perímetro de la hacienda "La Esperanza". Ante tal circunstancia, los pequeños ganaderos se organizaron
para buscar alternantivas para la subsistencia de sus hatos.
En la alcaldía de la ciudad de Ameca les informaron que en el Séptimo Cantón de Jalisco, existía mucho terreno libre, apto para el
agostadero.
Así fue, como empujados por aquella imperiosa necesidad, reunieron sus pertenencias y su ganado y emprendieron su peregrinar
rumbo a esa zona. El primer grupo venía compuesto por siete hombres y algunas mujeres, que a una mano arreaban el ganado. Esto
sucedió en el año de 1848.

Los siete individuos fueron los siguientes: Marcial e Irineo Salazar, Celedonio y Antonio Aguirre, Anastacio Ruíz, Melitón Corona y Tomás
Brigil. Se cuenta que llegaron a Compostela, de ahí se pasaron a Jaltepec donde permanecieron algunos días pastoreando su ganado,
buscando mejores pastos llegaron al viejo pueblo de Zapotán, donde pidieron permiso para residir y cuidar su ganado, el permiso les fue
negado, argumentando algunos viejos tradicionalistas que concediéndoles el permiso, después se harían dueños del terreno. El indio
más viejo, (tal vez creyente de TATA-MARMAYA), se paró sobre una piedra y les dijo: Si dejamos que se queden, nos pasa lo que a la
palma, "llegó pájaro, zurró un culis, después creció el culis y secó la palma".

Así fué como llegaron al rancho "TIERRA BLANCA" rico en pastizales, este rancho estaba compuesto por una sola casa, habitada por una
familia española de apellido Ibarra, Don Miguel, su esposa, dos hijos y una hija, la cual se decía muy guapa. Don Miguel dedicado a la
cría de ganado, le había comprado estos terrenos a otro español en la suma de 113 reales.

A la llegada de los ganaderos Amequeños, la familia Ibarra desapareció del rancho sin avisarle a nadie, tal parece que a Don Miguel no le
agradó la idea que su hija pudiera casarse con alguno de los recién llegados. Para pronto los nuevos colonos empezaron a construir sus
casas habitación, por mencionar algunas de sus primeras actividades.
Diremos que se construyó la casa donde vivió Polo Corona con su Guerita Toña, la casa donde vive Chico Suárez con su familia, la casa
que cedió Librado Aguirre para que sirviera como primera Escuela, donde salía la pata de hilacha asustando a los niños castigados por
los maestros.

Al desaparecer los Ibarra, dueños del rancho "Tierra Blanca", los colonos se reunieron bajo la sombra de un frondoso Mezquite, a discutir
que ya no tenía caso que el rancho conservara ese nombre, que en lo sucesivo se llamaría rancho "LOS MEZQUITES" seguramente por la
abundancia de árboles de esta especie.

Don Anastacio Ruíz se posicionó en lo que hoy es el mero centro, construyendo un corral para sus vacas, cuando el rancho tomó la forma
de poblado, tuvo la magnífica idea de ceder ese terreno para que algún día se construyera una plaza recreativa, esa idea, mas adelante
fue reforzada por el líder agrarista Tomás Hernández García, instruyendo a la gente para que se conservara ese cuadro y ahí construir la
plaza.

En la vida del rancho "Los Mezquites", en 1859, once años después de su fundación, aparecieron dos hombres llamados: Loreto Corona
y Juan José López, quienes sin duda conocían que los dueños del rancho no habían dejado herederos, quienes presentaron un
documento donde el gobierno les concecionaba estos terrenos en la suma de $6,266.00.
En el tiempo que el General Manuel Lozada, dominaba el Séptimo Cantón de Jalisco, estos terrenos se subastaron, los cuales fueron
comprados por la familia Aguirre Brigil quienes se repartieron la superficie quedando de la siguiente manera: Aquí en el casco le tocó a J.
Guadalupe, pasándose a llamar HACIENDA ARROYO PUERCO, quedando atrás el nombre de Rancho Los Mezquites; a Librado le tocó
en el Conchal, a Victoriano en el Embocadero, a Isidro en el Palo Alto y a las mujeres Ricarda y María de Jesús les tocó en la Barranca del
Tío Ulloa, al poniente del Embocadero.
Antes de finalizar el siglo XIX, la hacienda de ARROYO PUERCO fue comprada por Don Fernando Flores Mancillas, hombre muy
trabajador e innovador, reestructuró la hacienda, construyó canales de riego,  el asoleadero para el secado de arroz, actuamente se
conserva.

Este hacendado Flores Mancillas, dado a ser un buen católico, a principios de 1907, hizo un viaje a la ciudad de Tepic, para invitar al Sr.
Obispo Dr. Andrés Segura Domínguez quien apenas había tomado posesión de su cargo en el mes de noviembre de 1906, para que
visitara su pueblo, porque para estas fechas ya era un pueblo. El prelado aceptó visitar Arroyo Puerco y Don Fernando apresuradamente
construyó un andén o banqueta desde la puerta de la casa donde hoy vive Toribia Salazar hasta la puerta de la sacristía, de más o menos
un metro de ancho por unos ochenta metros de largo, para que el distinguido visitante no se estropeara los pies.

Se cuenta que el Sr. Obispo , pasó encantado conviviendo con personas de todas las edades, observando mucha unidad entre los
habitantes del pueblo, precisamente basado en aquella hermandad que prevalecía. El Clérigo le sugirió al hacendado Flores Mancillas el
cambio de nombre al poblado . El hacendado desde luego aceptó la sugerencia, y así fue como pasó a llamarse "UNION DE
GUADALUPE" quedando atrás el nombre de Arroyo Puerco, el nuevo nombre fue puesto en honor a la Virgen Morena, patrona de este
pueblo.

El nombre de UNION DE GUADALUPE duraría unos 23 años, de 1907 a 1930, fecha en que se dió a conocer el nombre que actualmente
ostenta nuestro pueblo, orgullosamente "CARRILLO PUERTO"

LUCHAS AGRARIAS.

Los campesinos de "UNION DE GUADALUPE", como los de todo el país, unos trabajaban de peones, otros de medieros y otros de
caballerangos, como "Tío Chon Pelón", bañando los caballos de estima de los patrones, con sus respectivas reglas: En verano antes de
la salida del sol y en invierno después de la salida del sol. Algunas muchachitas (las más bonitas desde luego) servían en la cocina de la
casa grande, expuestas a los instintos sexuales de los patrones y de los hijos de éstos. Las jornadas de trabajo eran hasta de 16 horas,
lo mismo acontecía en las factorías. Se dice que los obreros de Bellavista en 1905 se lanzaron a la huelga encabezada por cinco
mujeres: Francisca y Maclovia Quintero, Victoria Arroyo, Adelaida y Marina Castañeda, que les costó mucha sangre, para lograr que la
jornada de trabajo se redujera de 16 a 14 horas. Nuestros campesinos no tenían alternativa, los padres eran rentados, y los hijos,
siempre permanecían endeudados en la tienda de raya ya que en caso de muerte del jefe de la familia, la deuda la heredaban los hijos,
formando así una cadena interminable.

Aquí en este pueblo de "UNION DE GUADALUPE" surgió la figura de un gran líder agrario Tomás Hernández García, hombre polifacético
que formaba parte del grupo de Masones Nayaritas donde aparecen las figuras de: Guillermo Flores Muñoz, Bernardo M. de León,
Lamberto Luna Plata, quienes hicieron el trabajo con las bases del agrarismo en el estado de Nayarit, hasta su desarrollo en la
Confederación Nacional Campesina.

Tomás Hernández desde chico sirvió en la arrierada como caponero, al lado de su padre Camilo y sus hermanos; Julián, Chon Pelón,
Higinio y Miguel. Por alguna razón importante, en 1915 Tomás salió mal con su padre quien le propinó una tunda con el propio chicote de
las mulas. Aprovechando la circunstancia, Tomás desapareció del poblado sin dar razón alguna. Tenía la misión de incorporarse con el
líder socialista de Sureste, Felipe Carrillo Puerto, donde permaneció de 4 a 5 años.

"BIOGRAFIA DE DON FELIPE CARRILLO PUERTO"

Felipe Carrillo Puerto nació en Motul, Yucatán, un viernes 8 de noviembre de 1872. Fué periodista, político, socialista y participó en la
Revolución Carrancista , pugnó por el establecimiento de la casa del obrero mundial, Diputado Federal a la XXIX Legislatura, en 1918 fué
presidente del Partido Socialista del Sureste y de 1918 a 1923 Gobernador de Yucatán. Apoyado en los consejos del Párroco Juan García,
logró realizar el primer Estado Socialista de América Latina. Por órdenes del General Ricárdez Broca, que tomó posesión del Gobierno de
Yucatán, fué fusilado en Mérida, junto con otros compañeros y dos hermanos suyos el 3 de enero de 1924. En 1927 el Honorable
Congreso Local lo declaró "Benemérito del Estado". En 1923 tuvo un idilio con la periodista Alma Reed, en cuya belleza se inspiró el
compositor Ricardo Palmerín para escribir la famosa canción "PEREGRINA".

La unidad de la lucha social del dirigente insigne Felipe Carrillo Puerto, fue la escuela más cercana de trabajo del movimiento agrario que
se le quedó a nuestro contemporáneo Tomás Hernández García. La filosofía de Felipe Carrillo Puerto, tenía como punto fundamental la
educación, una educación para servir a la sociedad, de ninguna manera para utilizar a los ignorantes en beneficio del que esté preparado.

Un día Tomás le manifestó a Don Felipe sus deseos de regresar a su tierra , Don Felipe al verlo decidido, le dijo, te daré una carta para
que de paso se la entregues al señor Presidente. Tomás llegó al Palacio Nacional a entregar dicha carta, el General Obregón después
de leerla le dijo; Te felicito muchacho, aquí me dicen que tienes muchas aptitudes agraristas, te daré una autorización para que organices
a los campesinos de tu tierra y soliciten una dotación de ejidos.

Al finalizar el año de 1920, Tomás Hernández García, arribó a su querido pueblo "Unión de Guadalupe", luciendo una bonita y nueva
pistola especial calibre 38, que le regalara su distinguido amigo el Yucateco, Don Felipe Carrillo Puerto.

Venía preparado para llevar a la práctica sus enseñanzas vividas en el Sureste de México. Antes de ponerse en acción, consultó a su
amigo el San Pedreño Celso Delgado Barrera (Padre de Celso Delgado Ramírez), quien le aconsejó que se dicidiera, solo que fuera muy
cauto ya que podría encontrar disidentes hasta en su propia familia. Con mucha precaución, Tomás inició su difícil empresa. No podía
darse el lujo de platicar en cualquier esquina de su proyecto, no faltaría quien fuera con el chisme con tal de quedar bien con el patrón.
Además en ese tiempo hablarle a los campesinos de la posibilidad de hacer un ejido donde los actuales peones fueran dueños de las
tierras, era algo imposible e increible de realizar. Seleccionó un reducidísimo grupo para iniciar su campaña agrarista, la primer
asamblea se celebró con seis hombres que fueron 1. Tomás Hernández García, 2. Juan Salazar Anzaldo, 3. Higinio Salazar García. 4.
Tiburcio Velázquez, 5. Encarnación Rosales Gómez y 6. Apolonio Cerona Aguirre. En esta reunión se habló de la necesidad de contar con
un elemento de confianza que supiera leer y escribir para que se encargara de la elaboración de las actas. Se pensó en el muchacho
Marciano Salazar Monteón que ya había rebasado los 16 años de edad. Así fué como para la siguiente asamblea se contó con un
secretario, llegando a siete los asambleistas. El lugar elegido para las reuniones fue la casa de Juan Salazar Anzaldo donde hoy vive
María del Socorro y sus Barrosos.

Tomás Hernández García le manifesto a su grupo de pioneros que lo primero que harían era una solicitud para que el Gobierno los
dotara de un ejido. En la siguiente asamblea les dió a conocer que la depencia oficial exigía  un padrón de por lo menos 60 solicitantes.
Por lo que se dieron a la tarea de invitar a varios avencidados como en el caso de Epifanio Castañeda, Lucio, José María, Crescencio,
Inés y Pedro Ramírez, etc,etc,.
Después de que contaron con los sesenta aspirantes que se dicidieron a participar, fué entregada la primera solicitud, esta solicitud fué
boicoteada por Donaciano Aguirre Ruíz, residente del Paso de los arrieros, argumentando que los que figuraban fueron forzados a firmar,
por lo que la dependencia oficial rechazó dicho documento. Y se elaboró otra solicitud con los mismos participantes que la anterior. Fue
así, como el día 9 de septiembre de 1921, fué entregada la solicitud de dotación del ejido, siendo ésta aceptada por la Dependencia
Oficial.

El tiempo seguía su curso, el grupo de líderes no se desmoralizaba, continuamente se presentaba en la Dependecia Oficial, aunque para
hacerlo conservaban la misma discreción. Cuando un líder tenía que presentarse en Tepic, con disimulo se encaminaba a la Piedra
Gorda, donde de antemano tenía su montura escondida. En la misma época gestionaban tierras algunos líderes de varios rumbos del
Estado, coincidiendo en las oficinas donde se hacían amigos por mencionar algunos: J. Reyes Salazar (de Zacualpan), Tomás
Hernández García (de Unión de Guadalupe), Juan Neri (de Zapotán), Máximo Machuca (de Mexpan) y varios más.
Para nuestros líderes era buen alimento la noticia de que ya estaban dotados de ejido algunos poblados del Estado como son;
1.-San Felipe Aztatán (Mpio. de Tecuala, el 14 de marzo)
2.-Tuxpan (Mpio. del mismo nombre, el 23 de marzo de 1919)
3.-Pantanal (Mpio. de Xalisco, el 9 de junio de 1920)
4.-Xalisco (Mpio. del mismo nombre, el 2 de sept. de 1920)
5.-Aunque a los conocedores les parezca algo raro por su tradición de minifundistas, Mazatán (Mpio. de Compostela, el 7 de abril de
1921).
6.-Zapotanito (Mpio.de Sta. Ma. del Oro, el 9 de junio de 1921)
7.-Mecatán (Mpio. de San Blas, el 27 de julio de 1921)
8.-Sentispac (Mpio.de Santiago Ixcuintla, el 12 de agosto de 1921).

Estas fechas corresponden a la acción del Presidente de la República, al documento que se llama la Resolución Presidencial, las actas
de Posesión y deslinde se fueron dando inmediatamente después de estas fechas.

Estas acciones gubernamentales fueron un buen incentivo para todos aquellos que solicitaban tierras, cansados de la soberbia de los
dueños de las haciendas, los que realmente trabajaban la tierra eran cuando mas medieros que al final de la cosecha, siempre salían
con deudas.

Gracias a la insistencia de nuestros líderes agrarios que continuamente andaban en gestión, lograron que un día se presentara en el
poblado un Ingeniero de Apellido Núñez Galindo de la Comisión Nacional Agraria, quien les dijo que ya podían sembrar del Ojo de Agua
de Batallón hacia el poblado, Los Parajes de: Mala Noche, La Tlacuachera, El Rodeo, que pertenecían a la hacienda de San José del
Conde.
Y en el Huisilacate de los novios, que pertenecía a un Sr. de apellido Caraballos, y como representante legal era el conocido comerciante
Fernando Flores Haro.

Ese mismo año de 1928, los agraristas sembraron en los parajes indicados, los disidentes al grupo agrario sembraron de medieros en
diferentes parajes de la hacienda. Después de la cosecha, al finalizar el año de 1928, el administrador de San José del Conde, Antonio
Luna, mandó una partida de matones a cazar agraristas. Se posicionaron en algunos puestos del camino a batallón, no faltó quien los
descubriera dando aviso a los dirigentes agarios. Ese hecho provocó una desbandada de nuestros amigos agraristas. Chon Rosales se
fué a Santiago Ixcuintla, Higinio y Marciano Salazar se fueron a Tecuitata al corte de café, Apolonio Corona al rancho Las Joyas, Tiburcio
Velázquez al rancho de El Cacao, Juan Salazar al rancho Ojo de Agua y Tomás Hernández fué a parar al Valle de Banderas con la familia
del Arabe Peña. Cada quien se ocupó en diferentes actividades del campo, pero Tomás a lo suyo, para lo que fue enseñado, empezó a
promover el Ejido entre los peones, solo que allá los Arreola, caciques de la región, quisieron capturarlo y darle matarile. Tomás, para
salvar el pellejo, fue necesario vestirse de mujer y abandonar la región.

Las gestiones seguían su curso, así transcurrieron como dos años, hasta que por fin se logró una posesión provisional. El 7 de octubre
de 1930 la Comisión Nacional Agraria, entregó en forma provisional 1=784=00=00 has. Esta posesión abarcaba más o menos los
siguientes parajes: Parte de Los Pretiles, parte de Las Cebollas, La Puerta del Aguilote, Loma del Chorro, San Juan, Mesa de
Huanacaxtle, El Crucecillal, Los Charcos, Batallón, Mala Noche y la Tlacuachera.

Ese mismo día, los agraristas aparte de recibir parte de sus tierras, también recibieron una muy grata noticia, esa noticia fue la del nuevo
nombre del pueblo. A partir del dia 7 de octubre de 1930, pasaría a llamarse "CARRILLO PUERTO".

Sin duda alguna, Tomás Hernández García fué quien desde un principio sugirió que el ejido llevara por nombre los apellidos de su
ilustrísimo amigo, el Yucateco Don Felipe Carrillo Puerto. No cabía duda, a Tomás se le debía la organización de campesinos para
solicitar tierras.

De otra manera se hubiera sufrido un retraso en materia agraria, esperar hasta el año de 1934 fecha en que tomó posesión el
Gobernador Constitucional más agrarista de su época, el Sr. Francisco Parra, coincidiendo con el arribo al poder como Presidente de la
República, General Lázaro Cárdenas del Río, siendo éste el primero de los Presidentes que duraría seis años, juntos se dieron a la tarea
de hacer pedazos las haciendas.

Se dice que para el año 1939, en Nayarit existían 139 ejidos, buenos para que nuestro Estado se ganara el merecido título de Nayarit
Estado Ejido, como así lo llamaron en la capital, en la Cámara de Diputados y Cámara de Senadores.

Aquí en Carrillo Puerto, depués de la entrega provisional de las 1=784=00=00 Has., todo parecía color de rosa aunque no fue así, un día
por la mañana nuestro líder agrario Tomás Hernández, aquel que luchó denodadamente para conseguir la dotación ejidal aún en contra
de su propia familia, aquel que defendió el cuadrilátero de terreno situado al centro del poblado para allí construir la plaza y que contribuyó
en el alineamiento de calles, ensilló, montó y salió del poblado tomando el rumbo de batallon, fué a parar a la hacienda de San José del
Conde cumpliendo con una invitación del administrador Antonio Luna, verdugo de este ejido. Otro día regresó y por la tarde reunió a sus
seis fieles pioneros de las luchas agrarias: Juan Salazar Anzaldo, Higinio Salazar García, Tiburcio Velázquez Valle, Encarnación Rosales
Gómez, Apolonio Corona Aguirre y Marciano Salazar Monteón. Solo que en esta ocasión los reunió no para darles una buena noticia como
los tenía acostumbrados, sino para notificarles que había adquirido un compromiso con Don Antonio Luna, de entregarle el potrero de la
Tlacuachera. Por esta vez el grupo homogeneo de agraristas no lo apoyó sino al contrario, lo denunciaron ante La Comisión Agraria.

La dependencia oficial reprendió enérgicamente a Tomás Hernández y trató de privarlo de su libertad por tratar de asestarle un golpe al
ejido. Los agraristas que lo acompañaban actuaron en su favor para que no lo encerraran.

En esos mismos días llegaron al poblado unos empistolados del rumbo de San Juan de Abajo, preguntando por Tomás Hernández, al
parecer no con buenas intenciones eran mandados por los Arreola, no faltó quien informara a Tomás de esos matones.

Para Tomás no fue ningún problema desaparecer del pueblo, ya estaba acostumbrado, así como el pueblo estaba acostumbrado a sus
aventuras.

En el transcurso de un año, reapareció Tomás en el pueblo, traía la noticia de que el Ing. Pascual Ortiz Rubio era el Presidente de la
Republica y que él sí nos haría justicia.

Así fué, en poco tiempo, el 28 de agosto de 1931 se firmó en Palacio Nacional la Resolución Presidencial, el documento que ordenaba la
dotación de Ejido al poblado de Carrillo Puerto, Nayarit.

Después de esta acción Gubernamental, unos cuantos meses más, o sea el día 8 de mayo de 1932, se llevó a cabo el acto más
importante en un ejido, en solemne Asamblea General de Ejidatarios, se firmó el acta de posesión y deslinde, que dotaba a Carrillo
Puerto con 1=406=00=00 Has.

El día 5, tres días antes del acto agrario, el delegado agrario le mandó un oficio al dueño de la hacienda San José del Conde para que se
presentara en Carrillo Puerto al acto agrario, ya que esa Hacienda era la afectada. Al momento de la asamblea se presentó el
administrador Antonio Luna diciendo que el patrón se encontraba delicado de salud y el iba en su representación.

Después de la dotación ejidal, un día se presentó en el pueblo el conocido Capitán "Mala Cara" con unos cuantos soldados a su cargo.
Se fué derecho a la casa de Tomás Hernandez. Llegó y preguntó: ¿ Quién es Tomás Hernández ? ¡Soy yo Capitan!- contestó Tomás-,
dése por preso, lo sacó de la casa y se lo llevó rumbo al Huisilicate de los novios, sus hermanos, Higinio y Julián se fueron tras ellos, a
su paso se les iban uniendo varios parroquianos. El Capitán le dice a Tomás- Te voy a colgar-, señalando una rama del árbol. Tomás
lejos de intimidarse ante aquellos hombres de uniforme y ante la fama que gozaba el Capitán Mala Cara, retó al militar en jefe:- si es tan
hombre como dicen, vamonos matando usted y yo-, el Capitán solo dijo:- yo no me la rifo, te voy a colgar y tú ya sabes de donde te viene el
mal. Tomás luego preguntó: - ¿ de los Hacendados ?, el Capitán movió la cabeza afirmativamente.

Tomás hizo el siguiente comentario: hijos de su esta..........,terminó la frase desde luego.
Higinio, hermano de Tomás, le dice al Capitán al verlo decidido:- mejor cuélgueme a mí que yo no sirvo para nada, Tomás está sirviendo
mucho al pueblo. El Capitán solo dijo: - yo se lo que hago. Quiso ponerle la soga al cuello, entonces Tomás le dijo: - Le mostraré algo,
metio la mano a la bolsa de su blusa y sacó un documento y se lo mostró al Capitán, diciendole: - si me cuelga, usted será fusilado.
Mientras que el Capitán leía aquel documento, se le notaba que sus facciones cambiaban visiblemente, las del hombre duro, implacable
y soberbio, por las de un peón mancillado y atormentado. Cuando terminó de leer le dice: - Pero Don Tomás , ¿ por qué no me había
dicho que tiene en su poder este documento?, a lo que Tomás le comento: - no creo que debo enseñárselo a la primer persona que
encuentre. El Capitán se disculpó con Tomás, se puso a sus órdenes y se despidió, tomando el rumbo de Compostela, de donde llegó.

Los ejidatarios ya disponían de un pedazo de tierra donde sembrar aparentemente en paz, digo aparentemente, porque mi abuelo Rafael
Salazar García, un día recibió la visita de un sujeto avecindado llamado Máximo González quien le dijo: - Dile a tu hermano Higinio y
Tiburcio Velázquez que se cuiden, Donaciano Aguirre Ruiz me ofreció una buena suma por sus cabezas. Eso también le acontecía a Juan
Salazar Anzaldo quien en dos ocasiones la misma persona del Paso de los Arrieros le mandara dos verdugos. Una vez llegó a su casa
un sujeto quien dijo ser amigo de Don Juan, ahí cenó. Tío Juan le ofreció la casa para que se quedara a pasar la noche y que además se
quedara en la misma recámara de Tío Juan y Tía Gabriela. En cuanto se dio cuenta su hijo Sebastián, intervino diciendo, no padre, que
tienda unos costales y se acueste en el corredor. No tuvo mas remedio que acostarse en el lugar indicado. Tián, como así era conocido
Sebastián, en lugar de acostarse también, cerró la puerta de la recámara, cargó con parque una carabina y se sento en una silla
recargado en la puerta por dentro. No pasó nada desde luego; antes de amanecer, sale Tián y le dice: - levántese amigo, ya es la hora y
como tengo mucho que hacer, lo mejor es que se vaya. Aquel hombre quiso negarse diciendo que era muy temprano para él. Entonces
Tián toma la carabina, le corta cartucho y le sentencia: - se levanta o lo levanto. Con la actitud de Tián aquel hombre casi desconocido,
rápido se levantó y se retiró para nunca más volver. Antes de irse Tián a ordeñar le dice a su Madre Gabriela: - que no se levante mi Padre
hasta que yo venga con la leche.

Los incansables líderes agrarios seguían proclamando más tierras, pedían una ampliación. Así fue como el 19 de junio de 1935 lograron
la primer ampliación que ampara 2=318=00=00 Has.

Todo el pueblo muy contento con aquellos logros alcanzados del gremio agrario. El ejido iba creciendo geográficamente , los que por
tradición eran ganaderos, fueron los primeros beneficiados, sus hatos pastaban libremente por todo el ejido. El ejido como núcleo
agrario también se fortalecía y seguía gestionando más tierra.

En cierta ocasión, entre los años 1936-1938 fué una comisión a la ciudad de Tepic, Higinio y Marciano Salazar, otro día abordaron el
ferrocarril de regreso, se bajaron en Compostela, el tren en el que llegaron se quedó a esperar al tren de pasajeros  procedente de la
ciudad de Guadalajara para darse paso. En la estación había mucha gente esperando la llegada ya que esto constituía una de las
atracciones de la ciudadanía Compostelense. Entre las familias presentes se encontraban las hijas del acaudalado Juan de León,
Micaelita y sus hermanas menores, también se encontraba el Presidente Municipal de Compostela, Alfonso Oceguera Carrillo con unos
tres policías a su mando, solo que su presencia no se debía precisamente para divertirse viendo pasar los trenes como todo el mundo,
sino para cazar agraristas sirviendo a intereses mezquinos. Trataba de fusilar a Bernardo M. de León que llegaría en el tren procedente
del sur. Efectivamente en ese tren viajaba con rumbo a Tepic, Bernardo M.de León, J. Reyes Salazar de Zacualpan, Juan Neri de Zapotán,
entre otros. El tren rumbo al norte se detuvo a bajar y subir pasaje; así como bajar y subir paquetería del correo. Los agraristas que
acompañaban a Bernardo, se disponían a bajarse para dirigirse a sus respectivos destinos, cuando Don Bernardo de León se asoma
por una ventenilla al ver la algarabía de las gentes en el andén, unos bajaban,otros subían,unos vendiendo tacos y frutas , otros nada
mas divirtiéndose. El Presidente y sus secuaces que solo esperaban la oportunidad, al ver a Don Bernardo, Alfonso le avienta un plomazo
y Don Bernardo que alcanzó a ver el movimiento del arma, hizo un rapidísimo movimiento, arqueando su cuerpo hacia adelante bajándolo
a nivel de la butaca para esquivar la trayectoria de la bala. Por desgracia, Juan Neri que en ese momento se encontraba detrás de él,
recibió el proyectil en el pecho, causándole la muerte en pocos minutos. Don Bernardo M. De León y J. Reyes Salazar se bajaron del tren
con pistola en mano para contestar el ataque. Al escucharse el primer estallido, todo mundo pegó la estampida buscando donde
protegerse de las balas. Las actividades del andén se suspendieron, nadie se cruzaba, nadie vendía tacos, ni acarreaban bultos al tren.
Don Bernardo M. De León y J. Reyes Salazar sin hacer caso de la superioridad numérica enemiga , empezaron a tirotearse con el
Presidente Municipal y sus secuaces, el líder agrarista Don Bernardo en dos ocasiones alcanzó al Presidente Alfonso en el cuerpo,
resultando también herido un policía. El Presidente Alfonso Oceguera Carrillo, al verse herido, hizo una seña a sus policías,
emprendiendo una huída vergonzosa, tras los gritos de los agraristas: - ¡ no huyan cobardes, matones a sueldo!.

Tuvieron que transcurrir largos 15 años, desde la entrega de la primera ampliación en 1935, para que ya con nuevos hombres en las
gestiones, lograron la segunda ampliacion el 10 de abril de 1950, superficie 1=211=40=00 Has.

La tercera ampliación fué gestionada por una mesa directiva muy vigorosa, encabezada por SEFERINO ESCOBEDO CARBAJAL como
Presidente, LEONARDO RAMIREZ FLORES como Secretario, GILBERTO ORTEGA HERNANDEZ como tesorero y como Presidente del
consejo de Vigilancia FILIBERTO AGUIRRE ORTEGA. Ellos se dieron a la tarea de solicitar el dia 7 de febrero de 1964, ante el
Departamento de Asuntos Agrarios y Colonización, más tierras para una tercera ampliación. Se logró la posesión provisional el 4 de
agosto de 1966, la superficie concedida fué de 1=476=30=00 Has., dicha superficie fue de los terrenos del Rincón y el potrero de el
Majahual, la resolución Presidencial fue del día 14 de febrero de 1973, publicada en el diario oficial de la Federación el 17 de marzo de
1973.


Como en ese tiempo, las invasiones de terrenos por parte de los campesinos estaba de moda, estos terrenos fueron invadidos por la
comunidad indígena "Cumbre de Huicicila" lográndose únicamente 327=00=00 Has. en el potrero del Majahual.

Así es como el ejido de "CARRILLO PUERTO", Mpio. de Compostela, Estado de Nayarit, en lugar de contar con 6,414=70=00Has.
entregadas por Resolución Presidencial, sólo dispone de 5,262=40=00 Has.

El Autor
RAFAEL SALAZAR TORRES

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